dissabte, 23 de setembre de 2017

#bookfacesaturday



Cartell de Fernando Vicente.

_____________
P.S.: #BookFace. Es tracta de fer-se una fotografia encaixant la cara (o alguna altra part del cos, si s'escau) en la coberta d'un llibre i compartir-la en les xarxes socials. L'ideal és penjar-les els divendres, amb el hashtag #Book­FaceFriday.


divendres, 22 de setembre de 2017

the beinecke rare book & manuscript library



Si se pudiera hacer comparaciones con la gran biblioteca perdida de Alejandría una de las candidatas sería sin duda la Biblioteca Beinecke de Libros Raros y Manuscritos.
Perteneciente a la Universidad de Yale y situada en New Haven (Connecticut), la biblioteca sobresale no solo por la cantidad de ejemplares que atesora o por la calidad de algunos de sus principales tesoros, como el Manuscrito Voynich, sino también por el magnífico y sorprendente edificio que la alberga.
Se construyó entre 1960 y 1963 siguiendo el diseño de Gordon Bunshaft con una fachada sin ventanas, en granito y mármol translúcido inscrito en una cuadrícula de hormigón que deja pasar la luz solar de manera muy tenue, adecuada para la conservación de los libros, y que al mismo tiempo proporciona una ambientación interior especial en consonancia con el contenido. Por la noche el mármol permite transmitir la luz del interior produciendo un efecto de ámbar resplandeciente.
El edificio, que parece flotar sobre el suelo sostenido únicamente por pilares en sus cuatro extremos, tiene seis pisos de altura, pero continúa bajo tierra hasta una profundidad de 15 metros. Sus dimensiones siguen las proporciones platónicas 1:2:3.
En la parte que está sobre el suelo alberga unos 180.000 volúmenes, mientras que en la subterránea se guardan otros 600.000, así como varios millones de manuscritos de todas las épocas.
El sistema de iluminación pionero de la biblioteca sería más tarde adoptado por otras instituciones como la Biblioteca Británica o la Biblioteca Nacional de Francia.
La seguridad de la biblioteca incluye un sistema anti-incendios que libera una mezcla de Halon 1301 e Inergen, gases supresores del fuego que, aunque reducen el nivel de oxígeno, permiten sobrevivir a los bibliotecarios y usuarios que puedan quedar atrapados en su interior. No obstante la exposición a estos gases puede conllevar daños en el sistema nervioso.
Además las vitrinas interiores, que albergan los ejemplares más valiosos, están cerradas herméticamente al vacío, para frenar y prevenir el deterioro de los libros.
Esto es una opción efectiva, salvo cuando el problema ya está dentro de los libros. Así, en 1977 se propagó una plaga de escarabajo del reloj de la muerte (Xestobium rufovillosum) desde uno de los nuevos ejemplares adquiridos que amenazó con destruir buena parte de la colección.
Las larvas de este coleóptero son xilófagas, esto es, comen madera y papel, y están consideradas una de las peores carcomas que puede sufrir una construcción de madera o, efectivamente, una biblioteca.
Debido al sistema de almacenado hermético resultó imposible emplear el método tradicional con fumigación de insecticidas, por los que los responsables de la institución pidieron ayuda al entomólogo Charles Remington. Siguiendo sus recomendaciones todos los libros afectados fueron envueltos en plástico y congelados a 36 grados centígrados bajo cero durante tres días.
El sistema funcionó aunque llevó más de dos años completar el proceso y, desde entonces, la biblioteca lo utiliza con todas sus nuevas adquisiciones. Cualquier libro que llega a la Beinecke es congelado durante tres días antes de pasar a integrar la colección como medida de precaución.
Su efectividad es tal que muchas otras bibliotecas del mundo, sobre todo las que guardan ejemplares especialmente raros, lo han adoptado también desde entonces.

Guillermo Carvajal. La biblioteca que congela todos sus nuevos libros a 36 grados bajo cero. La brújula verde. 31|7|2017.


dijous, 21 de setembre de 2017

dimecres, 20 de setembre de 2017

l'evangeli segons carrère


Clic!
Que los textos sagrados son un filón narrativo lo saben los muchos creadores que han encontrado inspiración en ellos, y cualquier lector que haya abierto una Biblia. Enseguida nos viene a la mente el Evangelio de Saramago, o entre nosotros el José novelado por Martín Garzo y la más reciente fabulación de Menéndez Salmón con la infancia de Jesús.
Pero donde la mayoría de autores intuye una novela, llega Carrère y dice “¡alto ahí!”. Su mirada al Nuevo Testamento pasa por renunciar a la ficción (por supuesto que no, pero esa renuncia es parte del juego desde hace varios libros) y aplicar al cristianismo primitivo lo que podríamos llamar la “fórmula Carrère”, esa escritura personal que desde El adversario convierte sus libros en irresistibles: una bien medida mezcla de no-ficción, metaliteratura soft y autobiografía, aliñada con un ligero ensayismo, algo de humor y un estilo fluido y llano, intencionadamente alejado de la preocupación estilística de un Echenoz o un Michon. Una fórmula exitosa, que coloca a Carrère a la cabeza del nutrido batallón europeo de autores de ficción que dicen no escribir ficción.
El Reino, su nueva novela, comienza con un episodio íntimo de Carrère: su “conversión” al cristianismo 20 años atrás, cuando una crisis personal le hizo ser “tocado por la gracia”. Son 100 páginas que cobran sentido por lo que leeremos después, pero que arriesgan aquello que tanto preocupa al Carrère escritor: la verosimilitud. Es cierto que para el no creyente toda conversión tiene algo de increíble, pero la de este escritor, aunque real, resulta en un episodio algo forzado (además de efímero) y retrasa el momento en que El Reino enfoca su verdadero objeto (sí, esas maniobras de distracción y desenfoque son también marca de la casa).
Veinte años después, Carrère vuelve a los textos sagrados, pero ya no como creyente, sino como “investigador”, condición a medio camino entre el novelista y el historiador. Y dirige su interés hacia el Evangelio de Lucas y los Hechos de los Apóstoles, del mismo autor.
Ciñéndose al original, y apoyado en otros textos bíblicos, exegetas y fuentes historiográficas, el protagonismo recae inicialmente en Pablo de Tarso, que en manos de Carrère resulta arrollador, un visionario, un seductor (“un granuja”); un líder equiparado a un revolucionario o un directivo empresarial, comparando el cristianismo primitivo con el comunismo soviético o con una multinacional con franquicias por el Mediterráneo.
Pero Pablo acaba dejando paso a Lucas, el evangelista, y descubrimos que a Carrère no solo le interesan los orígenes del cristianismo, sino más aún la escritura de aquellos primeros textos decisivos para el futuro de la Iglesia.
El Lucas de Carrère, convertido en personaje de ficción (con perdón), y acompañado por secundarios como María, Nerón, Flavio Josefo o los apóstoles, es nuestro guía por el primer siglo de la era cristiana, de Jerusalén a Roma. Nos embarca en un turismo bíblico que bromea con las formas propias del péplum, reniega de las convenciones de la novela histórica y maneja referencias cinematográficas, despojando las escenas bíblicas de épica para narrarlas con sencillez y realismo.
El autor tensa hasta los límites el relato evangélico, y donde aquel no ilumina, ya lo hace él con su imaginación. Su compromiso no es con la historia de la religión, sino con la ficción: que su relato sea verosímil. Y maestro como es Carrère en el manejo de la información y de las expectativas, nos conduce hasta donde él quiere, no donde querríamos los lectores. Si en una página nos detalla hasta la forma en que “Pablo tragó saliva con dificultad”, en la página siguiente nos da con la puerta en las narices y renuncia a seguir contando: “No lo sé”.
Hasta que, ante la limitación de las fuentes, dice, “me lanzo solo”: “Soy a la vez libre y estoy obligado a inventar”. La parte final es puro vuelo: decide llenar una gran elipsis, los dos años que Lucas no cuenta en su Evangelio. Hace del evangelista un anacrónico reportero que visita los escenarios, entrevista a testigos, consulta escritos, tras los pasos de Jesúcristo. En un giro aún más audaz, convierte a Lucas en novelista. También el evangelista usa la imaginación, asimilada a la inspiración divina. Tras pasar el algodón narrativo al Evangelio o los Hechos, señalando hallazgos y errores de novelista, Carrère reivindica a Lucas como autor, con personalidad propia, frente a la idea de comunidad generadora de los textos.
Un Lucas que se parece mucho a Emmanuel Carrère. Como creador, pero también con sus dudas en materia religiosa y humana: un “tibio”, alejado por igual de los fanáticos y de los ateos que presumen de tener respuesta. Para Carrère, ser cristiano es ser agnóstico. No saber.
Pese a que su madrina Jacqueline advirtió al converso que no debía ser “demasiado inteligente”, El Reino de Emmanuel Carrère es una muestra de gran inteligencia narrativa, una obra escrita en estado de gracia.

Isaac Rosa. «El evangelio según Carrère». Babelia | El País. 15|9|2015


dimarts, 19 de setembre de 2017

el temple dels llibres prohibits


«A la Friedrichsplatz de la ciutat alemanya de Kassel, el mateix lloc on el 1933 els nazis van realitzar una de les seves cremes de llibres en un intent per reduir a cendres les idees dels qui no pensaven com ells, l’artista argentina Marta Minujín ha aixecat una rèplica a escala real del Partenó d’Atenes amb 100.000 exemplars de llibres que en algun moment van ser prohibits. Un colossal temple de tinta i paper que des del cor de la Documenta, la major i més influent exposició d’art contemporani del món, s’erigeix com un record en temps present de l’entusiasme amb què governs de tots els colors s’apliquen a censurar idees i creences.
Minujín, que el 1983 ja va realitzar un projecte similar amb les obres silenciades durant la dictadura militar argentina, ha reunit ara còpies de 170 títols, dels que ha deixat deliberadament fora Mein Kampf (La meva lluita) d’Adolf Hitler, l’edició crítica del qual es va convertir l’any passat en un best-seller a Alemanya malgrat que en el moment de la seva publicació les llibreries es van negar a exhibir-lo a les vitrines i aparadors. Per les columnes del Partenó de Minujín, degudament embolicats en plàstic transparent per evitar els efectes de la pluja, s’enfilen des d’El primer cercle, d’Aleksandr Solzhenitsyn, fins a Les aventures de Huckleberry Finn, de Mark Twain, passant per les Obres completes de Freud o l’Homenatge a Catalunya d’Orwell. La història de la censura és tan antiga com la de l’escriptura. La Inquisició sempre torna.
La pròpia Documenta, nascuda el 1955 de la mà del pintor i arquitecte Arnold Bode, tenia per objectiu tornar a donar visibilitat als artistes d’avantguarda que havien estat exclosos pel règim nazi després de l’exposició Art degenerat a Munic el 1937. Des d’aleshores s’ha anat reinventant cada cinc anys, fins a convertir-se en aquell lloc que identifica quins artistes vius i morts hem de mirar, quines idees i temes hem d’atendre, a quins problemes i oportunitats s’enfronta l’art contemporani i, potser, anticipar el que passarà en el futur pròxim. Des de la radicalitat i el compromís polític. L’actual edició, que va tenir una primera etapa a Atenes, parla de patriarcat, del fosc llegat del colonialisme, de vells i nous feixismes, de migració, de censura... Els visitants no paren de fer-se selfies davant el Partenó però, paradoxalment, s’han quedat sense veure Auschwitz, una performance de l’artista italià Franco Bifo Berardi que els organitzadors (el director Adam Szymczyk i el comissari de programes públics Paul B. Preciado) han hagut de retirar del cartell davant la pressió de diverses organitzacions i intel·lectuals alemanys que veien en el títol un intent de relativitzar l’ Holocaust jueu al comparar-ho amb la si­tua­ció dels immigrants que arriben a les costes d’ Itàlia. Un altre maó per al Partenó de Minujín?».

Teresa Sesé. El temple dels llibres prohibits. La Vanguardia. 28|8|2017.

-- --> Vegeu també: La torre de Babel.




dilluns, 18 de setembre de 2017

anar allà on no es vol anar


Joan Garí
Anar allà on no es vol anar
El temps
Núm. 1657, 15 març 2016

Les religions han encaterinat el personal amb la promesa d’una vida ultraterrena. Les derivacions d’aquesta indemostrada circumstància es poden trobar, insospitadament, en dues sèries de televisió actuals tan diferents com The Walking Dead i Les Revenants. La primera és una producció nord-americana que explota la figura del zombi tal com la va fixar a finals dels 60 George A. Romero. La segona és una producció francesa igualment premiada (va rebre l’International Emmy Award a la millor sèrie del món), on es partia de la següent hipòtesi: què passaria si els morts tornaren a la vida, no com a zombis o fantasmes terrorífics, sinó reprenent l’existència exactament en el punt en què la van abandonar.
En l’origen del guió de Les Revenants hi havia l’escriptor francès Emmanuel Carrère. Tal com explica al principi d’El Regne, va participar en la creació dels primers episodis, però no va poder suportar el constant examen a què el sotmetien “uns jovenets amb barba de tres dies que podrien ser fills meus”. Va abandonar el projecte com Pete Best, el primer bateria de The Beatles, va deixar el grup abans del seu formidable èxit públic.
És probable que Carrère ens conte açò perquè l’argument de Les Revenants té molt a veure amb la doctrina cristiana, d’alguna manera. La resurrecció dels morts, en efecte. I Carrère té una història a contar amb relació al cristianisme. L’any 1990, en concret, s’hi va convertir. La lectura d’un fragment de l’evangeli segons sant Joan va provocar aquesta transformació. És aquest:
“T’ho dic de debò: quan eres jove, et cenyies tu mateix el cinturó i anaves on volies. Quan siguis vell, allargaràs les mans i un altre et cenyirà a tu, i et conduirà allà on no volies anar”.
“El que més volia del món —reflexiona l’escriptor— era això: ésser conduït allà on no volia anar”. Durant tres anys va anar a missa diàriament, es confessava, combregava i va batejar els dos fills que va tenir. El Regne és la crònica d’aquesta sobtada conversió. Com tot el que escriu Carrère —un dels grans literats europeus actuals—, és un relat amè i profitós, es llegeix amb interès i sovint amb un somriure als llavis. L’autor alterna el seu nou furor eclesial amb les visites a una psicoanalista. El resultat de tot plegat és una experiència intensíssima, inigualable, de la qual va eixir amb una incredulitat semblant envers Jesucrist i Sigmund Freud.
Però El Regne no és només això. No s’abandona una fe tan absorbent impunement. Carrère hi queda tocat. Necessita indagar en els orígens d’aquesta estranya secta que va fundar el fill d’un fuster jueu. Ara que ja és un incrèdul en termes religiosos és el moment d’enfrontar-se al gran llibre —la Bíblia— i provar d’explicar-se què és tot això del cristianisme. És una llarga indagació, formidablement documentada, on no faltarà la provocació. En pensar en la figura de la Mare de Déu, per exemple, li ve al cap el seu porno favorit (el de dones masturbant-se), i es pregunta si va ser el cas de Maria. Al cap i a la fi, “bé que tenia un clítoris entre les cames”...
És així com tornem al principi. Les Revenants forma part d’un procés lògic, és una idea inquietant i fecunda: retornar els morts a la vida no per fer por, sinó per provocar que els vius es replantegen les condicions de la seua existència. Enfront de l’espectacle sanguinolent de The Walking Dead (genuïnament americà), l’elegància filosòfica d’uns francesos descreguts. I Carrère hi guanya, òbviament, perquè el que ens agradaria és que la religió fos veritat...tot i saber que és mentida.


diumenge, 17 de setembre de 2017

dissabte, 16 de setembre de 2017

història radicalment concentrada de l'era postindustrial


Cuando fueron presentados, él hizo un comentario ingenioso porque quería caer bien. Ella soltó una risotada estrepitosa porque quería caer bien. Luego los dos cogieron sus coches y se fueron solos a sus casas, mirando fijamente la carretera, con la misma mueca en la cara.
Al hombre que los había presentado no le caía demasiado bien ninguno de los dos, pero fingía que sí porque le preocupaba mucho tener buenas relaciones con todo el mundo. Después de todo, nunca se sabe, ¿verdad que no? ¿Verdad? ¿Verdad?

David Foster Wallace. «Historia radicalmente concentrada de la era postindustrial». A: Entrevistas breves con hombres repulsivos. Traducció de Javier Calvo. Debolsillo, 2016.


divendres, 15 de setembre de 2017

meetic point


LA SEGUNDA DE TODA ESPAÑA
La biblioteca de Catalunya en la que más se liga está en Sabadell
Los estudiantes del Vallès le sacan más partido a sus horas de estudio que en otras universidades del estado a la hora de conocer gente
La Vanguardia. Sabadell-Vallès.
8|9|2017

Septiembre ya está aquí. El verano ha terminado y las clases ya han comenzado. Una vuelta a la rutina que puede ser menos tediosa si no focalizas todas tus fuerzas únicamente en estudiar.
Y es que aunque de primeras puede sonar aburrido y un tanto deprimente, tu opinión puede cambiar con este top 10 de las bibliotecas universitarias donde más se liga. Seas universitario o no, puedes aprovechar para 'hincar un poco los codos' y conocer a la que puede ser tu media naranja.
Con la ayuda de Meetic, hemos elaborado este ranking de las bibliotecas universitarias donde más se liga. ¿Quieres saber si la de tu facultad está entre ellas? Pues ahí va esta completa lista:
TOP 10 BIBLIOTECAS UNIVERSITARIAS DONDE MÁS SE LIGA
1. Univ. de Granada. Facultad de Derecho. Granada.
2. Univ. Autónoma de Barcelona. Biblioteca Universitaria de Sabadell. Sabadell.
3. Univ. Complutense. Facultad de Ciencias Políticas y Sociología. Madrid.
4. Univ. de Valencia. Biblioteca de Ciencias Sociales "Gregori Maians'. Valencia.
5. Univ. Complutense. Ciencias de la Información. Madrid.
6. Univ. de Sevilla- Facultad de Derecho. Sevilla.
7. Univ. de País Vasco. Biblioteca del Campus de Vizcaya. Leioa (Vizcaya).
8. Univ. de Salamanca- Biblioteca Francisco de Vitoria. Salamanca.
9. Univ. de Vigo. Facultad de Ciencias Sociales y Comunicación. Pontevedra.
10. Universidad de Málaga. Biblioteca General. Málaga.


dijous, 14 de setembre de 2017

per què ja no treballo de franc


Ricard Ruiz Garzón
«Per què ja no treballo de franc»
El Periódico
5|9|2017

Durant aquestes vacances he rebut una dotzena d’estupendes propostes 'laborals': una xerrada, una presentació, un article, un pròleg, un assaig.... Totes tenien una cosa en comú: venien del món del llibre i no es pagaven. En cap d’elles veuria jo un cèntim per la meva feina. «No tinc patrocinador», «ja saps com va» o el simpàtic «tinc una proposta deshonesta» han sigut els arguments habituals.
Aquesta columna és la meva resposta: he decidit no tornar a treballar de franc.
Tenia una altra opció, que era convèncer els meus col·legues escriptors i paralitzar el país deixant d’escriure un mes en lluita per les nostres reivindicacions. Respecto molt el dret de vaga, però que l’anterior soni a acudit no és graciós. És molt trist.
Cap de les persones que feien les propostes demanen gratis una carrera a un taxista o els serveis a un notari. Tampoc els imagino deixant de pagar comissions al banc tot i els seus obscens beneficis (ai, perdó, que això és demagògia, no recordo mai que la demagògia només es denuncia de dalt a baix).
Si una cosa no es pot fer perquè per fer-la s’ha d’explotar el personal, potser cal valorar si és millor no fer-la.
La meva resposta, doncs, és senzilla: prou. La meva resposta és que ja hi he accedit durant un quart de segle, així que prou. ¿La meva resposta? Que fins i tot jo ofereixo a un escriptor el que cobro si el porto a les meves classes. És la meva resposta que he acceptat tants anys per por, per costum o per vergonya… però que prou. Aquesta és la meva resposta, que si una cosa no es pot fer perquè per fer-la s’ha d’explotar el personal, escolta, potser s’ha de valorar si és millor no fer-la. I que no necessito rebre mil excepcions d’amics perquè si són tan amics ja els conec i m’hi ofereixo jo. Ah, i una d’òbvia: que fins i tot si no cobro, jo pago; a l’administrador, internet i els meus impostos. Així que prou.
La meva resposta és que soc un professional i mereixo respecte. La meva resposta és que cobrar és una reivindicació justa, solidària i progressista. La meva resposta és que no podem demanar que es respecti la cultura si no la respectem ni nosaltres.
I, si de cas, d’aquí uns anys parlem de pagar un preu digne per les coses.

dimecres, 13 de setembre de 2017

la rentrée


Xavier Aliaga · Paul Auster · Sebastià Bennassar · John Berger · Aurora Bertrana · Prudenci Bertrana  · Roberto Bolaño · Blai Bonet · Edward Bulwer Lytton · Karel Capek · Joaquim Carbó · Emmanuel Carrère · Mircea Cartarescu · Carles Casajuana · Tracy Chevalier · Jordi Coca · Victor del Árbol · Emily Dickinson · William Faulkner · Elena Ferrante · Lluís Foix · Ken Follet · Belen Gopegui · Almudena Grandes · Maria Guasch  · Mohsin Hamid · Knut Hamsun · Victor Hugo · Nikos Kazantakis · Siegfried Lenz · Lluís Llach · Joan Margarit · Javier Marías · Carme Martí · Ramon Mas · David Monteagudo · Trevor Noah · Pruden Panadès · Arturo Pérez Reverte · Ricardo Piglia · Valentí Puig · Jordi Puntí · Mercè Rodoreda · Montserrat Roig · Joseph Roth · Arundhati Roy · Roberto Saviano · Zadie Smith · Lize Spit · Lluís Maria Todó · Colm Tóibín · Francesc Trabal · Rafael Vallbona · Manuel Valldeperas · Colson Whitehead  · Carlos Zanón · Monika Zgustova


· Jordi Nopca. Els 15 llibres que cal llegir aquesta tardor. Ara Llegim. 26|8|2017.
· Manuel Rodríguez Rivero. Cosecha de otoño. Babelia|El País. 25|8|2017. 
· Josep Massot. Al·luvió de retorns i reedicions. La Vanguardia. 26|8|2017.
· Xavi Ayén. El taxi de Zanón recorre Barcelona. La Vanguardia. 26|8|2017.
· Xavi Ayén. ¿Quién quiere ser millonario? La Vanguardia. 25|8|2017.
· Josep Lambies. 10 llibres per a la rentrée del 2017. TimeOut. 22|8|2017.
· Ernest Alós. 100 novetats literàries de tardor. ElPeriódico. 1|9|2017. 
· Francesc Ginabreda. La Setmana de la rentrée: 12 novetats i un clàssic de ficció per aquesta tardor. Núvol. 6|9|2017. 


dimarts, 12 de setembre de 2017

una obra important


Josep M. Ripoll
«Tria personal»
Serra d’Or. Núm. 676. Abril 2016

Ja fa temps que Emmanuel Carrère és considerat un dels millors escriptors francesos actuals. Autor tant de novel·les de ficció —recordem la inquietant El bigoti— com de no-ficció —L’adversari o Limonov— es lliura en El Regne a un singular exercici de barreja de gèneres que comprèn la investigació històrica, l’assaig i l’autobiografia, tots ells convenientment novel·lats. Considerat un dels millors llibres del 2014 a França —aquí s’ha traduït i editat el 2015—, suposa una apassionant investigació sobre els inicis del cristianisme a partir d’una lectura summament atenta dels evangelis, el Llibre dels fets dels apòstols o les cartes de Pau. La singularitat de l’obra rau en el fet que no es tracta d’una simple síntesi, explicació o estudi sobre aquestes obres, sinó d’una visió molt personal feta des de l’agnosticisme i l’evocació autobiogràfica d’una etapa de fervent religiositat. Lluny de qualsevol temptació dogmàtica, Carrère estudia els textos fundacionals del cristianisme entrellaçant-los en una novel·la total en què va aportant la pròpia visió subjectiva del fet religiós tant des de la perspectiva de l’actualitat com des de les pròpies vivències, sovint a través de la paradoxa i, fins i tot, la contradicció permanents.
En l’obra, dividida en quatre parts força extenses —«Una crisi», «Pau», «La investigació», «Lluc»— i un pròleg i un epíleg, l’autor combina l’autobiografia novel·lada —sobretot la primera part— amb la investigació sobre Pau, Lluc i les diferents versions de la vida de Jesús que aporten els evangelis, tot comparant-les entre elles.
A partir d’aquí va establint hipòtesis, sempre personals i provisionals, sobre la possible part de veritat i de ficció que poden contenir. Com a obra total que és, a El Regne hi tenen cabuda els elements més diversos, des de l’evocació dels últims anys de bogeria de l’escriptor de ciència-ficció Philip K. Dick fins a la presència de personatges de ficció inspirats en altres de reals, com la padrina Jacqueline o el periodista Hervé, a banda d’una colla de referències que van de Nietzsche a Renan, de l’Odissea a Marcial o, simplement, a nombrosos fets d’actualitat. Això no vol dir en absolut que ens trobem amb una obra difícil: estructurada en capítols breus, El regne és una lectura planera que aconsegueix crear addicció. També una obra alhora agosarada i respectuosa, en cap moment gratuïta —malgrat algun episodi que d’entrada ho pot semblar—, molt documentada —tot i que hi ha qui hi ha trobat alguna inexactitud— i que, sobretot, invita a la reflexió. Escrita des del dubte permanent —s’acaba amb un significatiu «No ho sé»—, suposa un híbrid de gèneres d’una gran habilitat i un exercici narratiu i, en menor mesura, assagístic d’un virtuosisme considerable. Sense cap dubte, una obra important. 

dilluns, 11 de setembre de 2017

bona diada a tothom i totdon


Sobretot, no llenceu papers a terra, gràcies.

diumenge, 10 de setembre de 2017

una de quino




dissabte, 9 de setembre de 2017

can folga


Jordi Llovet
Les biblioteques pervertides
El País
7|9|2017

Fa cosa de trenta anys, un bon dia va aparèixer, al cancell de la biblioteca de l’Institut Francès de Barcelona, un cartell que deia “Médiathèque”, allà on sempre s’hi havia llegit “Bibliothèque”. Fetes les investigacions que són del cas, va resultar que els francesos, que tenen una administració pràctica i formidable des de Napoleó, havien arribat a la conclusió que, si la gent anava a aquell lloc a llogar pel·lícules i no llibres, el nom s’havia de canviar per no enganyar ningú. Després es va saber que, abans de canviar el nom, els llibres de l’Institut havien estat llençats als contenidors del barri, cosa que Néstor Luján i Paco Noy, pel que sé, van comprovar per al seu goig i enriquiment de les llibreries pròpies: hi van trobar primeres edicions de molta literatura francesa, volums que haurien costat un dineral.
Han passat molts anys, però ara li ha arribat a les nostres biblioteques el torn de deixar de ser tal cosa. Un article esborronador publicat en aquest mateix diari el 27 de juliol ens explicava que les biblioteques de Catalunya ja no es plantegen prestar llibres a ningú —atès, segurament, que ningú no en demana— sinó oferir una altra mena, vària, de serveis. La primera barbaritat que s’hi llegia deia: “Fins avui, les biblioteques oferien l’accés al coneixement, però a partir d’ara han de ser capaces de generar-lo a través de l’experimentació i la creació”. Com si els llibres no generessin, més que cap altra cosa, experiència i models per a la més digna activitat dels homes: saber, i viure en el llenguatge. En comptes de llibres, ara a les biblioteques s’hi fan cursos de cuina, ponsiupilates, agricultura urbana, assessorament matrimonial, atenció psicològica i Starbucks, amb cafeteria i tot. Hi ha learning spaces, inspiration spaces, permotive spaces, i “laboratoris” per a l’experimentació tecnològica (aprendre a jugar amb videojocs, per exemple).
Els pares hi deixen els nens considerant que és un lloc civilitzat; els vells hi troben caloreta a l’hivern i a l’estiu fresca; les mestresses aprenen a fer plats empordanesos, que són més catalans que els altres: pollastre amb escamarlans, “mar i muntanya”. Si tenen un sostre ben alt, els castellers hi assagen. Si és espaiós, s’hi aprèn a ballar el tango, mai el minuet. L’article al·ludit es preguntava: “¿En un futur hi haurà biblioteques sense llibres?”. Doncs sí: és més que probable, en vista de l’avançada dels nous aparells tècnics —mal anomenats “tecnologies”, nom d’una disciplina, no d’una eina—, en vista de l’analfabetització funcional progressiva de la societat, i atès el desprestigi de gairebé tot el que era sòlid i analògic: els llibres, el paper, els llapis, la goma d’esborrar i la maquineta de fer punta.
Hi havia uns centres on es feien totes les coses que hem dit més amunt: es deien “centres culturals”. N’hi havia a cada barri. Ara resulta que es multiplicaran per tres o per quatre gràcies a la càndida assistència dels bibliotecaris, molt sovint contra la seva idea del que caldria fer. Una bona colla deu pensar: O tempora!
La directora de la biblioteca Elisenda de Montcada —on deu jeure l’impressionant llegat de Juan Ramón Masoliver— deia: “La biblioteca deixarà de ser un espai on m’adreço [SIC]a cercar informació i coneixement per passar a ser un centre per al desenvolupament personal”. Com si llegir no fos una operació destinada al desenvolupament de la persona, més que cap altra cosa. I una guinda: “Les biblioteques perduraran en el temps i s’aniran renovant perquè sempre hi haurà noves necessitats”. Home! Dona! Posem que un vol cardar (la llana) i necessita un espai per fer-ho: doncs a la biblioteca! L’altra necessita que li ensenyin a fer-se la manicura: corrents a la biblioteca! El de més enllà necessita aprendre a conduir: vinga un curset a la biblioteca, amb pràctiques incloses! Hi haurà de tot, i tota mena de serveis; llegir, no llegirà ningú.
A proposta del president Pujol, quan era sant, vaig demanar-li a la llavors consellera d’Educació, Irene Rigau, que potenciés l’ensenyament de la literatura —o l’afició a llegir— a tota l’educació secundària i el batxillerat si no volíem veure buides les llibreries i les biblioteques en cosa d’anys. No va fer res. Si ara ho proposés a la titular dels nostres dies, tampoc no faria res. Aviat els nois i noies del país no sabran què és la literatura, no se’ls acudirà entrar en una llibreria, i, per descomptat, si les biblioteques no s’acaben de pervertir en el sentit que ja hem assenyalat, llavors tampoc no hi aniran. Només hi entraran, a manats i a carretades, a betzef i a la baldor, quan uns llums de neó, a l’exterior, indiquin “Can Folga” o “Biblioteca pervertida”, en comptes de la noble paraula “Biblioteca”, com es llegia a Alexandria.